Convertirse en profesor online

Las nuevas tecnologías abren un sinfín de oportunidades profesionales. Tal vez te has dedicado alguna vez a la enseñanza de forma complementaria a tus estudios o a otra profesión o quizás ejerces de profesor particular actualmente a tiempo parcial. ¿Por qué no pasar a dedicarse por completo a la formación online? Es una buena manera de enfocar de forma diferente nuestra vida profesional ganando en flexibilidad horaria. 

Las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar son mucho menores que en un empleo de oficina o dando clases presenciales en un centro, pues enseñando online podemos trabajar desde casa y tener unos horarios ajustados a nuestras necesidades. Ser profesor online es también una buena oportunidad si el mercado laboral no nos ofrece nada interesante y si disponemos de una buena formación.


¿Dónde encontrar alumnos?

La forma más sencilla de ofrecer unas clases online es a través de portales en que se ponga en contacto estudiantes con profesores (como Classgap) en que se pueda mostrar nuestro perfil profesional y personal. Cuanto más completo sea nuestro perfil, más posibilidades se tendrán de llamar la atención de los estudiantes, de modo que acaben contactando y siendo nuestros alumnos. Además, nos pueden facilitar la gestión de los pagos, de manera que no tengamos que estar pendientes di si nos pagan o no.

A la hora de presentarte, ten en mente el tipo de alumnos que buscas y hazte unas preguntas para poder ajustar tu perfil o anuncio: ¿qué edad tendrán? ¿qué niveles impartiré? ¿en qué idiomas puedo dar mis clases? ¿qué huso horario es compatible con mi horario de clases?

De forma complementaria puede ser muy útil utilizar tus perfiles en redes sociales para presentarte. Dice mucho positivo de ti si, al buscar en la red tu nombre, en los resultados figuran unos buenos perfiles sociales. Mantente activo y charla con tus seguidores y otros interlocutores que encuentres en las redes sociales: cuida tu imagen y crea una buena marca personal.  Muéstrate, no obstante de forma natural, ya que en la relación profesor-alumno, el buen entendimiento a nivel personal es básico y debe haber confianza.

Preparar el espacio y los medios de trabajo
Hay que tener todo listo para cuando llegue el momento de dar la primera clase. Asegúrate de preparar todos los materiales y comprueba que no habrá problemas técnicos causados por una mala calidad de auriculares o micro o por problemas en la configuración del ordenador. No hay motivos para pensar que la preparación de cada lección será menor que en el caso de unas clases presenciales.

Reserva un espacio en tu casa para tu trabajo, evitando así que tu vida profesional interfiera demasiado en tu vida familiar. Así, asociarás el abandonar el espacio de tus clases con el hecho de tener momentos de desconexión, necesarios para descansar y para poder ser más productivo en lo profesional.

Reflexiona acerca de tu rutina diaria y configura tu horario para tener las horas de clase semanales  bien estructuradas. Pese a tener flexibilidad para hacer modificaciones a corto plazo, procura mantener una lógica y una constancia de cara a tus alumnos. Cuando empieces a tener alumnos regulares, tendrás que disponer de unas horas reservadas para ellos. Ir cambiando horas de disponibilidad puede perjudicar nuestra imagen de seriedad como profesionales: tenemos que ofrecer unas garantías de disponibilidad.

Además de las horas de clase, es conveniente que mantengamos canales de comunicación con nuestros alumnos. Por tanto, tendremos que estar disponibles para responder dudas o acordar cambios en los horarios de clase.

Estar al día
A diferencia de las clases offline tradicionales, si queremos dedicarnos a la enseñanza online tendremos que procurar estar al día de los avances tecnológicos en el sentido de ver qué medios digitales nos pueden servir para mejorar nuestra docencia. Los constantes cambios también suponen retos a los métodos pedagógicos, de modo que es importante saber adaptarse, pensando siempre en los alumnos y la materia que impartamos.

Además de tener nuestras propias fuentes de información y de escuchar los aportes de los alumnos, es una buena idea hablar con otros profesores para intercambiar puntos de vista. Hoy en día es relativamente sencillo gracias a las diferentes redes sociales. Conocer otras experiencias pueden ser de gran ayuda para solucionar problemas con algunas clases y para superar situaciones de estancamiento o frustración en lo profesional.  Acude a jornadas y charlas para ir formándote y adquiriendo habilidades o apúntate a cursos.

Procura ir innovando, adoptando una mentalidad emprendedora: ser edumprendedor (edupreneur) es querer mejorar (crecer y aumentar posibilidades), ganarse una buena posición (consolidar una buena reputación)  y ofrecer unas buenas clases a los alumnos (un buen producto) adaptándose a sus necesidades. Lee, investiga, descubre nuevos materiales y medios que puedan aportar un valor añadido a tus alumnos. Por otra parte, el mostrarse como alguien que no se estanca en una metodología dice mucho de uno mismo.

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